Hasta el 79% de los corredores experimenta dolor en algún momento de su práctica. El problema no es el dolor en sí — es que la mayoría no sabe distinguir entre una molestia normal y una señal de alarma real. Estas 4 reglas, basadas en el trabajo clínico de Vincent & Vincent (2017), te ayudan a decidirlo.
Regla 1 — Para inmediatamente si el dolor cambia
Si durante la carrera el dolor aumenta de intensidad, o cambia de calidad (por ejemplo, pasa de una molestia sorda a un dolor agudo o punzante), detén la carrera de inmediato. Un cambio en el tipo de dolor es una señal de alarma más importante que la intensidad por sí sola.
Regla 2 — El dolor articular no debe durar más de 24h
Si el dolor en una articulación persiste o aumenta 24 horas después de haber corrido, es una señal de que el volumen de esa semana fue excesivo. Toca reducir carga en los próximos entrenamientos, no ignorarlo y seguir igual.
Regla 3 — El dolor leve preexistente no debe empeorar
Si ya tienes una molestia baja y conocida (por debajo de 3 sobre 10 en una escala de dolor), puedes seguir corriendo con ella — siempre que se mantenga estable. Si aumenta durante la carrera, o persiste hasta el día siguiente, ha dejado de ser “tolerable”.
Regla 4 — Para si cambias tu forma de correr
Cojera, alteración en cómo apoya el pie, o elevar la cadera para compensar (lo que en clínica se llama “hip hiking”) son señales de que el dolor ya está alterando tu técnica. Estas compensaciones deben desaparecer del todo antes de retomar el entrenamiento normal.
Por qué esto no es solo para antes de lesionarte
Esta educación sobre el dolor no es solo prevención — también es una herramienta útil durante la propia recuperación de una lesión, para saber cuándo progresar la carga y cuándo retroceder un paso.
estas reglas provienen de una revisión narrativa clínica (Vincent, Brownstein & Vincent, 2022), no de un ensayo controlado aleatorizado. Son una guía práctica basada en consenso clínico y literatura dispersa, útil como marco general — no un protocolo validado de forma experimental. Ante dolor persistente, consulta siempre con un profesional sanitario.